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¿Qué pasa si me niego a realizarme la prueba de alcoholemia?

Cuando la autoridad de tránsito detiene a un conductor y le solicita practicarse la prueba de alcoholemia, el conductor está obligado a hacerlo. Si se niega, el parágrafo 3 del artículo 152 de la ley 769 de 2002, modificado por la ley 1696 de 2013, ordena cancelar la licencia de conducción, imponer una multa de 1.440 salarios mínimos diarios, equivalentes a 48 salarios mínimos mensuales, que son $84.043.440 para 2026, e inmovilizar el vehículo por 20 días hábiles. Es la sanción más severa de todo el Código, más alta que la de dar positivo en la prueba, y por eso conviene entender cuándo se puede negar, cómo debe hacerse la prueba y qué alternativas quedan.

Lo que dice la norma.

La consecuencia de negarse a la prueba está en el parágrafo 3 del artículo 152 del Código Nacional de Tránsito:

«Al conductor del vehículo automotor que pese a ser requerido por las autoridades de tránsito, con plenitud de garantías, no permita la realización de las pruebas físicas o clínicas a que se refiere la presente ley o se dé a la fuga, se le cancelará la licencia, se le impondrá multa correspondiente a mil cuatrocientos cuarenta (1.440) salarios mínimos diarios legales vigentes (smdlv) y procederá la inmovilización del vehículo por veinte (20) días hábiles.»

Como se observa, la norma equipara la negativa a la prueba con darse a la fuga, y les asigna la misma sanción que al tercer grado de embriaguez por tercera vez: cancelación de la licencia, la multa más alta del Código y 20 días hábiles de patios, que suponen además un costo elevado de grúa y parqueadero. La razón es evitar que el conductor ebrio escape a la sanción simplemente rehusando la prueba.

Supongamos un salario mínimo diario de $58.364 (el de 2026): la multa sería de $84.044.160, sin descuento alguno, porque el parágrafo 5 del mismo artículo excluye las faltas de alcoholemia de la reducción del artículo 136.

¿El conductor se puede negar a realizar la prueba de alcoholemia?

En principio, todo ciudadano debe acatar las instrucciones de las autoridades competentes, de manera que si un agente de tránsito le solicita realizar la prueba, debe hacerlo. Sin embargo, el parágrafo 3 exige que la prueba se requiera «con plenitud de garantías», de modo que, en teoría, si no existen esas garantías el conductor podría negarse.

Pero en tal caso se le impondrán de inmediato las sanciones, y luego tendrá que impugnarlas acreditando la falta de garantías, lo que es un proceso complejo y de resultado incierto. De acuerdo con nuestro criterio, lo recomendable es realizar la prueba, incluso si va a salir positiva, porque la sanción por dar positivo la primera vez es una suspensión de uno a diez años según el grado, mientras que la de negarse es la cancelación y la multa máxima; solo tiene sentido negarse cuando la falta de garantías es tan evidente que cualquier impugnación prosperará.

Cómo debe ser el procedimiento de la prueba de alcoholemia.

La prueba debe practicarla un funcionario competente y capacitado, lo que se acredita con el certificado de capacitación, y con un instrumento homologado o validado según los criterios del Instituto Nacional de Medicina Legal, como lo señala el Ministerio de Transporte en el concepto 20241340679501 del 13 de junio de 2024. La autoridad de tránsito acredita esas condiciones con la documentación respectiva, y en la práctica es raro que no pueda demostrarlas, por lo que es improbable que prospere una impugnación basada solo en ese punto.

Las garantías que debe informar el agente.

Como la ley habla de plenitud de garantías sin definirlas, la Corte Constitucional, en la sentencia C-633 de 2014, al estudiar la constitucionalidad de la sanción por negarse a la prueba, precisó que la autoridad de tránsito debe informar al conductor, de forma clara y previa:

  • La naturaleza y el propósito de la prueba.
  • Los tipos de prueba disponibles, sus diferencias y cómo pueden controvertirse.
  • Las consecuencias de realizarla.
  • Las consecuencias de negarse a realizarla.
  • El trámite administrativo que seguirá, se haga o no la prueba.
  • Sus derechos de participación y defensa en el proceso que se inicia.

Además, el conductor tiene derecho a exigir que se acredite la regularidad de los instrumentos utilizados y la competencia técnica del funcionario que practica la prueba. En resumen, el agente debe hacer una especie de lectura de derechos antes de proceder, y si no lo hizo, esa omisión es lo que se debe alegar y probar al impugnar el comparendo.

Tipos de prueba.

La prueba ordinaria es la de aire espirado con alcohosensor, que no causa lesión. El conductor puede pedir que se le practique la prueba clínica de sangre, que es más precisa, y los resultados deben constar en el formato oficial con la firma del funcionario y la posibilidad de que el conductor deje sus observaciones. Solo se considera negativa la conducta de rehusar toda prueba; pedir la prueba de sangre en lugar de la de aire no es negarse.

Cancelación de la licencia por negarse a la prueba.

El parágrafo 3 del artículo 152 ordena cancelar la licencia de conducción, de modo que el conductor no podrá volver a conducir hasta obtener una nueva. El tiempo que debe esperar es el punto más discutido. El parágrafo del artículo 26 del Código, modificado por la ley 1696 de 2013, fija 25 años para volver a solicitar la licencia, pero la Corte Constitucional, en la sentencia C-428 de 2019, condicionó ese término a que se aplique única y exclusivamente a la cancelación por reincidencia en la conducción en estado de embriaguez, y señaló que para las demás causales aplica el término de 3 años de la ley 1383 de 2010.

De acuerdo con nuestro criterio, la negativa a la prueba no es la causal de reincidencia en embriaguez del numeral 4 del artículo 26, sino una causal autónoma del artículo 152, y por tanto, siguiendo la regla de la sentencia C-428 de 2019, el término para pedir una nueva licencia sería de 3 años y no de 25. Es una posición que la autoridad de tránsito puede no compartir, y en ese caso habrá que hacerla valer en los recursos y ante el juez administrativo. Las demás causales y términos de cancelación los explicamos en el artículo sobre la suspensión y cancelación de la licencia de conducción.

Aun con esa lectura favorable, la comparación sigue siendo desfavorable para quien se niega: quien da positivo la primera vez conserva la licencia y solo la ve suspendida, según el grado, por uno, tres, cinco o diez años; quien se niega la pierde y paga la multa máxima. Solo la reincidencia por segunda o tercera vez en los grados más altos lleva a la cancelación por 25 años.

Qué hacer si le impusieron la sanción por negarse a la prueba.

La sanción se impone mediante el proceso contravencional: comparendo, audiencia y resolución. En la audiencia debe alegar y probar la falta de garantías (que no le informaron las consecuencias, que el equipo no estaba homologado, que el funcionario no estaba capacitado), con testigos, videos y la solicitud de los documentos de calibración y capacitación. Contra la resolución proceden los recursos de reposición y apelación y, después, la demanda de nulidad y restablecimiento del derecho, como explicamos en el artículo sobre los recursos contra los comparendos y multas de tránsito.

Recuerde que la sanción caduca si la autoridad no la impone dentro del año siguiente a los hechos, y que el vehículo inmovilizado se retira de los patios vencidos los 20 días hábiles, subsanada la causa y pagados la grúa y el parqueadero, sin que sea requisito pagar la multa, como explicamos en el artículo sobre cómo retirar un vehículo de los patios.

Preguntas frecuentes.

A continuación respondemos las preguntas frecuentes de nuestros lectores.

¿Cuánto cuesta la multa por negarse a la prueba de alcoholemia?

1.440 salarios mínimos diarios legales vigentes, equivalentes a 48 salarios mínimos mensuales, sin descuento. Es la multa más alta del Código Nacional de Tránsito, la misma del tercer grado de embriaguez por tercera vez.

¿Qué sanción recibe quien se niega a la prueba de embriaguez?

Cancelación de la licencia de conducción, multa de 1.440 salarios mínimos diarios e inmovilización del vehículo por 20 días hábiles, según el parágrafo 3 del artículo 152 del Código.

¿Es mejor negarse a la prueba o dar positivo?

Dar positivo. La primera vez, en cualquier grado, la licencia solo se suspende y la multa es menor; negarse implica cancelación y la multa máxima. Negarse solo tendría sentido si la falta de garantías fuera evidente y probable.

¿Puedo negarme si el agente no me informa mis derechos?

Puede alegar la falta de garantías, pero la sanción se impone igual y tendrá que probarla en el proceso. Es más seguro hacer la prueba, dejar constancia de la omisión en el formato y pedir la prueba de sangre.

¿Pedir la prueba de sangre es negarse a la prueba?

No. La ley permite controvertir la prueba de aire con la prueba clínica. Negarse es rehusar toda prueba física o clínica.

¿Por cuánto tiempo cancelan la licencia por negarse a la prueba?

La ley dice 25 años, pero la Corte Constitucional limitó ese término a la reincidencia en embriaguez. En nuestro criterio, para esta causal aplica el término de 3 años, aunque la autoridad de tránsito puede sostener otra posición.

¿La negativa a la prueba aplica a motociclistas?

Sí. La norma se refiere al conductor de cualquier vehículo automotor, incluidas las motocicletas.

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Forma de citar este artículo (APA):

Gerencie.com. (2026, septiembre 7). ¿Qué pasa si me niego a realizarme la prueba de alcoholemia? [Entrada de blog]. Recuperado de https://www.gerencie.com/que-pasa-si-me-niego-a-realizarme-la-prueba-de-alcoholemia.html

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