Contrato como fuente de las obligaciones

El contrato es un acto por el cual una persona se obliga para con otra, o un acto mediante el cual dos o más personas se obligan de manera reciproca a dar, hacer o no  hacer algo; el contrato es una fuente de las obligaciones, debido a que cuando se celebran un contrato dependiendo de su naturaleza para las partes contratantes nacen ciertas obligaciones.

Para la Corte Suprema de Justicia, en sentencia de 14 de agosto de 2000 expediente 5577 define el contrato de la siguiente manera:

“El contrato es un concierto de voluntades que por lo regular constituye una unidad y en consecuencia sus estipulaciones debe apreciarse en forma coordinada y armónica y no aislando una de otras como partes autónomas, porque de esta suerte se podría desarticular y romper aquella unidad se sembraría la confusión y se correría el riesgo de contrariar el querer de las partes, haciendo producir a la convenció efectos que estas acaso no sospecharon.”

Se puede afirmar que el contrato es una fuente de las obligaciones por que aun en los contratos de carácter unilateral a una de las partes le asisten las obligaciones del contrato, por ejemplo en el contrato de comodato la obligación le asiste al comodatario de cuidar y conservar la cosa prestada.

Pero no solamente el contrato es una fuente de las obligaciones,  cuando se causa un  daño a una persona sin que medie un contrato también se genera la obligación de indemnizar, estamos aquí frente a la responsabilidad civil extracontractual.

La responsabilidad civil extracontractual se encuentra consagrada en el artículo 2343 del código civil el cual expresa lo siguiente:

Es obligado a la indemnización el que hizo el daño y sus herederos.

El que recibe provecho del dolo ajeno, sin haber tenido parte en él, solo es obligado hasta concurrencia de lo que valga el provecho que hubiere reportado.” 

Es tal  la importancia de la responsabilidad civil extracontractual que cuando se causa un daño una persona no solo es responsable de sus propios hechos,  sino de las personas que estén bajo su cuidado, por ejemplo la responsabilidad que les asiste a  los padres respecto de sus hijos menores.

En conclusión no solo el contrato es una fuente de las obligaciones, pues una obligación puede nacer de un hecho que genere un daño sin que medie un acuerdo de  voluntades.

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