No existe una tarifa oficial para las auditorías ni para la revisoría fiscal. El precio se pacta entre las partes y depende del tamaño de la entidad, del volumen de sus operaciones, de la calidad de su control interno y del alcance del encargo. ¿Qué factores lo determinan y cómo se cotiza un trabajo de auditoría?
De qué depende el costo de una auditoría.
El costo de una auditoría es, en esencia, el costo del tiempo profesional que exige. Por eso todo lo que aumente ese tiempo aumenta el precio:
- Tamaño de la entidad y volumen de operaciones. No cuesta lo mismo revisar una empresa con doscientas facturas al mes que una con veinte mil.
- Calidad del control interno. Cuando los controles funcionan y están documentados, el auditor puede apoyarse en ellos y reducir sus pruebas; cuando no, debe ampliarlas.
- Estado de la contabilidad. Una contabilidad atrasada, sin conciliaciones o sin soportes organizados multiplica las horas del encargo.
- Alcance del trabajo. No es lo mismo una auditoría de estados financieros que un encargo que incluya también revisión tributaria, laboral o de sistemas.
- Número de sedes y ubicación. Cada visita a una sucursal suma desplazamientos y tiempo.
- Plazos exigidos. Un encargo que debe entregarse en dos semanas obliga a destinar más personal simultáneamente.
- Experiencia del equipo. Un profesional con experiencia en el sector cobra más por hora, pero suele requerir menos horas.
De acuerdo con nuestro criterio, los dos factores que más mueven el precio en la práctica son el estado de la contabilidad y la calidad del control interno, y son justamente los dos que la empresa puede mejorar antes de pedir cotizaciones.
Cómo se cotiza.
Hay dos formas habituales de fijar el valor del encargo:
- Por horas profesionales. Se estima el número de horas de cada nivel del equipo, socio, gerente, senior y asistente, y se multiplica por la tarifa de cada uno. Es la forma más transparente y la que permite discutir el alcance.
- Por valor fijo. Se acuerda una suma total o mensual por el encargo completo. Es lo habitual en la revisoría fiscal, donde el servicio es permanente.
En ambos casos la propuesta debería indicar qué incluye y qué no, cuántas visitas contempla, qué informes se entregan y en qué fechas, y qué pasa si el alcance cambia durante el trabajo.
Los honorarios de la revisoría fiscal.
La revisoría fiscal tiene una particularidad: los honorarios los fija la asamblea de accionistas o la junta de socios al hacer el nombramiento, y quedan consignados en el acta, como explicamos en el artículo sobre los modelos para el nombramiento del revisor fiscal.
Ninguna autoridad fija tarifas mínimas para los contadores públicos en Colombia. Lo que sí existe es el deber ético de no aceptar encargos que no se puedan atender con la calidad debida, que es donde los honorarios bajos terminan afectando el trabajo.
De acuerdo con nuestro criterio, unos honorarios insuficientes son un riesgo para la empresa antes que para el revisor: si el valor no alcanza para las horas que el encargo exige, el trabajo se reduce a lo formal, y eso es exactamente lo que no sirve cuando llega una fiscalización. Es también una amenaza a la independencia, como explicamos en el artículo sobre la independencia del auditor.
Auditoría externa o equipo interno.
Cuando la auditoría la realiza personal de la propia empresa no hay un desembolso adicional, pero sí un costo: las horas de ese equipo. Y aparece una limitación que conviene tener presente, y es que nadie puede auditar su propia área.
Por eso la auditoría interna funciona cuando hay al menos dos personas que pueden revisar áreas distintas, y no cuando se le encarga a quien ejecuta el proceso.
El costo frente al beneficio.
La pregunta útil no es cuánto cuesta la auditoría, sino qué evita. Un encargo bien definido detecta errores antes de que los detecte la DIAN, identifica pérdidas en inventarios, corrige deficiencias de control y da a socios y bancos una información en la que pueden confiar.
Y hay un punto práctico: si se gasta en revisar áreas que no representan riesgo, el dinero se pierde; si se concentra donde están los riesgos, el mismo presupuesto rinde mucho más. De ahí que valga la pena definir el alcance con el auditor antes de pedir el precio.
Preguntas frecuentes.
A continuación respondemos las preguntas frecuentes de nuestros lectores.
¿Cuánto cuesta una auditoría?
Depende del tamaño de la entidad, del volumen de operaciones, del estado de la contabilidad, de la calidad del control interno y del alcance del encargo. No existe una tarifa oficial.
¿Cómo se cobra una auditoría?
Por horas profesionales, estimando el tiempo de cada nivel del equipo, o por un valor fijo para el encargo completo, que es lo habitual en la revisoría fiscal.
¿Existen tarifas mínimas para los contadores en Colombia?
No. Ninguna autoridad las fija. Lo que existe es el deber ético de no aceptar encargos que no puedan atenderse con la calidad debida.
¿Quién fija los honorarios del revisor fiscal?
La asamblea de accionistas o la junta de socios al hacer el nombramiento, y quedan consignados en el acta.
¿Por qué dos cotizaciones de auditoría pueden ser tan distintas?
Casi siempre porque el alcance no es el mismo: número de visitas, áreas revisadas, informes entregados y plazos. Conviene comparar alcances antes que precios.
¿Sale más barato hacer la auditoría con personal propio?
No hay desembolso adicional, pero sí costo de horas, y con una limitación: nadie puede auditar su propia área, de modo que se requiere más de una persona.