Fiador o codeudor – Comprenda las implicaciones de serlo

Servir de fiador o de codeudor es un acto de amistad y confianza pero que en ocasiones no tenemos claro las implicaciones de asumir tal condición, que puede significar la pérdida de nuestro patrimonio o parte de él.

Fiador.

fiador-codeudor

Quien sirve de fiador está firmando un contrato de fianza, que de acuerdo al artículo 2361 del código civil colombiano, es una obligación accesoria, en la que el fiador se compromete a pagar una deuda si el obligado principal no la paga.

Señala el artículo 2361 del código civil en su primer inciso al definir el concepto de fianza:

«La fianza es una obligación accesoria, en virtud de la cual una o más personas responden de una obligación ajena, comprometiéndose para con el acreedor a cumplirla en todo o parte, si el deudor principal no la cumple.»

Una de las principales características de la fianza, es que el fiador puede exigir al acreedor que primer persiga el pago de la deuda con los bienes del deudor, en virtud del beneficio de excusión contemplado en el artículo 2383 del código civil.

Es decir que el fiador debe responder por la deuda de su amigo, pero el acreedor primero debe perseguir las propiedades del deudor principal, y sólo si no fue posible cobrar la obligación luego de intentarlo, entonces sí se puede ejecutar al fiador para que responda por la obligación.

Contrato de fianza o cómo ser fiador

¿Puedo dejar de ser fiador?

No es posible renunciar a ser fiador o codeudor por cuanto la ley no contempla esa posibilidad, aunque en la fianza excepcionalmente se puede conseguir su relevo.

La renuncia a la fianza.

El fiador no puede renunciar a la fianza en vista al principio de lealtad para con el acreedor, por cuanto este prestó el dinero al deudor por la confianza que le inspiró la fianza que le prestó el fiador, de suerte que si esta renuncia a ella, defrauda esa confianza que tuvo el acreedor.

Si la fianza se pudiera renunciar los fraudes estarían a la orden del día, por cuanto esta se mantendrá mientras el acreedor prestara el crédito y una vez obtenida la confianza del acreedor, se renunciaría a la fianza para que el acreedor no pudiera recuperar su crédito.

En consecuencia, la fianza se extingue, pero no se renuncia; el fiador no puede arrepentirse a expensas del acreedor.

Relevo de la fianza.

A lo que tiene derecho el acreedor no es a la renuncia de la fianza sino a que el deudor lo releve de ella, es decir, que cambie de fiador y ponga a otra persona a fiar.

El artículo 2394 del código civil afirma que el fiador tendrá derecho a que el deudor le otorgue el relevo de la fianza en los siguientes casos:

  1. Cuando el deudor principal disipa o aventura temerariamente sus bienes.
  2. Cuando el deudor principal se obligó a obtenerle el relevo de la fianza dentro de cierto plazo, y se ha vencido este plazo.
  3. Cuando se ha vencido el plazo o cumplido la condición que hace inmediatamente exigible la obligación principal en todo o parte.
  4. Si hubieren transcurrido diez años desde el otorgamiento de la fianza; a menos que la obligación principal se haya contraído por un tiempo determinado más largo, o sea de aquellas que no están sujetas a extinguirse en tiempo determinado, como la de los tutores y curadores, la del usufructuario, la de la renta vitalicia, la de los empleados en la recaudación o administración de rentas públicas.
  5. Si hay temor fundado de que el deudor principal se fugue, no dejando bienes raíces suficientes para el pago de la deuda.

Nótese que la ley permite es el relevo no la renuncia, que son asuntos distintos y sólo si ocurren las circunstancias señaladas anteriormente.

Si el deudor se niega a relevar al fiador de la fianza, la fianza persistirá hasta tanto el fiador consiga ser relevado de la fianza, de manera que mientras ello no suceda el acreedor podrá perseguir al fiador para conseguir el pago de su crédito.

Lo que el fiador puede hacer si se presentan las circunstancias del artículo 2394 del código civil, es iniciar un proceso civil para obligar al deudor a relevarlo de la fianza o en su defecto a constituir las garantías o cauciones necesarias, pero nunca dejar al acreedor «colgado de la brocha.»

Lo anterior para proteger los derechos del acreedor y la buena fe en las relaciones contractuales. Un principio básico de toda relación negocial.

¿Cuándo prescribe una deuda en Colombia?

Muerte del fiador y sus efectos en la fianza.

Las deudas no mueren si muere el deudor o el fiador, puesto que las deudas están respaldadas por el patrimonio del deudor y del fiador, y el patrimonio no muere.

Significa lo anterior que la fianza no desaparece con la muerte del fiador, entre otras cosas, porque así lo dispone la ley claramente.

En efecto dice el artículo 2378 del código civil:

«Transmisibilidad de la fianza. Los derechos y obligaciones de los fiadores son transmisibles a sus herederos.»

Las obligaciones del fiador se transmiten a los herederos, así que, al fallecer el fiador, el patrimonio de este sigue respaldando la fianza, y recordemos que las deudas se heredan, y una fianza es una deuda.

Al aceptar una fianza, el fiador se compromete a responder por la obligación del deudor, y lo respalda con su patrimonio, pues en caso de no satisfacerse la obligación, el acreedor perseguirá los bienes del deudor o del fiador.

En consecuencia, el acreedor puede perseguir los bienes de la sucesión para conseguir el pago de la deuda si es que el deudor no pagó.

Es así porque la fianza no se extingue con el fallecimiento del fiador.

Muerte del deudor no afecta la fianza.

Si es el deudor el que fallece, la fianza no termina allí el fiador sigue siendo responsable por la deuda.

Recordemos que la muerte no extingue las deudas, y como la fianza es accesoria, mientras exista la deuda existirá la fianza.

La fianza se extingue cuando se extinga la deuda, y en razón a ese principio de toda obligación accesoria, la muerte del deudor no releva al fiador.

Hay casos en que la muerte del deudor implica la extinción de la deuda, como cuando se ha contratado un seguro, pero en tal caso la fianza se extingue no porque haya muerto el deudor, sino porque el seguro pagó la deuda.

Ser fiador implica asumir una gran responsabilidad de la que no puede eximirse unilateralmente, ni siquiera después de muerto.

Aval o avalista. ¿Qué es?

Que puede hacer el fiador cuando ha pagado la deuda del deudor principal.

De acuerdo a lo establecido en el código civil, el fiador tiene la acción de reembolso contra el deudor principal de la obligación.

La acción de reembolso que le asiste al fiador por haber pagado la obligación contra el deudor principal se encuentra consagrada en el artículo 2395 del código civil, el cual establece lo siguiente:

«El fiador tendrá acción contra el deudor principal, para el reembolso de lo que haya pagado por él, con intereses y gastos, aunque la fianza haya sido ignorada del deudor.

Tendrá también derecho a indemnización de perjuicios, según las reglas generales.

Pero no podrá pedir el reembolso de gastos inconsiderados, ni de los que haya sufrido antes de notificar al deudor principal la demanda intentada contra dicho fiador.»

Cuando se trata de trata de varios deudores principales solidarios, cuando el fiador haya pagado la obligación podrá demandar a cada uno por el total de la deuda, pero cuando el fiador respaldaba la obligación de uno solo de los deudores, solo podrá hincar acción contra este; contra los demás deudores el fiador solo podrá intentar las acciones derivadas de la  subrogación  de las acciones  del deudor a quien ha afianzado.

Codeudor.

El codeudor como su nombre lo indica, es un deudor, pero en solidaridad frente al acreedor, de modo que el codeudor se compromete solidariamente frente al acreedor a responder por la totalidad de la obligación.

Es decir que, para el acreedor el codeudor es un deudor más, y para el no existe un deudor principal, sino dos deudores principales que se comprometieron a responder por la deuda.

Aquí o hay niveles de responsabilidad entre deudor y codeudor, ni hay uno de primera categoría y otro de segunda, pues estamos ante una obligación solidaria o in solidum como la llama el artículo 1568 del código civil.

Esto quiere decir que, el deudor principal, que ya vimos no existe, pero para efectos ilustrativos consideraremos que es la persona que gestiona el crédito y a quien se lo desembolsan, no paga la deuda al banco, el banco puede perseguir al codeudor sin que tenga la obligación de primero perseguir al deudor, y puede perseguir al codeudor por la totalidad de la deuda.

Respecto a la igualdad entre deudor y codeudor, sala civil de la Corte suprema de justicia hace las siguientes apreciaciones en la sentencia 5208 del 11 de enero del 2000 con ponencia el magistrado Manuel Ardila Velásquez:

«Bien se conoce, ciertamente, que la solidaridad pasiva tiene como rasgo característico el que todos y cada uno de los obligados responden por el total de la deuda; es decir, que a los ojos del acreedor cada deudor responde como si fuera el único que se encuentra en la parte pasiva del vínculo obligacional. Es por esto que la solidaridad constituye una caución para el acreedor; pues así se le garantiza que ningún obligado pueda pretextar que la deuda sea dividida. Trátase, entonces, de la quintaesencia misma de la solidaridad, al punto de que donde se diga obligación solidaria se dice al propio tiempo que para el acreedor todos los obligados son iguales, y a cualquiera puede perseguir por la obligación entera. El acreedor los mira a ras:  sencillamente todos son codeudores. No interesa si los deudores reportan beneficio económico de la negociación, o no.  Para el acreedor es esto indiferente;  se desnaturalizaría el carácter de caución que ínsito se ve en la solidaridad, si los deudores eludiesen aquel su principal efecto, con sólo argüir luego que no han recibido provecho del negocio que sirvió de fuente a la obligación que se les cobra, como sería, en el caso del mutuo, el no haber recibido parte alguna del préstamo.  Vana ilusión del acreedor sería que los deudores se digan solidarios al contraer la obligación, mas no al momento de pagarla.»

Es lo que ocurre cuando se sirve de codeudor en un crédito en un banco, donde el que llamamos deudor principal recibe la plata y el codeudor es quien termina pagándola.

Sucede que en los negocios normales quien sirve de codeudor como mecanismo de garantía para el acreedor, nunca recibe un beneficio económico por servir de codeudor, pues la totalidad del crédito es para Juan, y Pedro que es el codeudor no recibe nada, y en razón a ello encontremos que el código civil en su artículo 1579 del código civil, en su segundo inciso señala:

«Si el negocio para el cual ha sido contraída la obligación solidaria, concernía solamente a alguno o algunos de los deudores solidarios, serán estos responsables entre sí, según las partes o cuotas que le correspondan en la deuda, y los otros codeudores serán considerados como fiadores.»

De lo anterior puede entenderse que si el codeudor no recibió beneficio alguno, que es lo que ocurre cuando servimos de codeudores para un crédito que un amigo hace a un banco, entonces pasamos a ser fiadores, interpretación que es incorrecta como lo aclara la corte en la misma sentencia:

«Queda fácil comprender ahora que el concepto de fiador que asoma en el artículo 1579 del Código Civil no altera, en manera alguna, la ventaja que para el acreedor representa la solidaridad.  Tal disposición no involucra a éste para nada, desde que está destinada, in integrum, a disciplinar lo que acontece entre los codeudores, mirados unos a otros, precisamente cuando el acreedor, ya satisfecho su crédito, nada tiene que hacer entonces; ahora el asunto ha quedado reducido a establecer cómo soportan los varios deudores la carga de la extinción de la obligación solidaria.  Y como se trata ya de un asunto a definir no más que entre codeudores, es decir, una cuestión interna de deudor a deudor, resulta apenas obvio y justo que se entre a distinguir e identificar quiénes, entre los varios deudores, se aprovecharon del negocio que dio origen a la obligación asumida por todos, porque sería inicuo que, no obstante la diferencia que pudiera existir sobre el particular, a todos se les trate de la misma manera. Tal desnivel llevó al legislador a señalar que solamente quienes tuvieron interés en el negocio soporten a la postre la extinción de la obligación, y que, en cambio, nada deba aquel a quien no le concernió el negocio, y apenas sí funja, de cara a sus congéneres, como simple fiador.»

Por ello la Corte concluye categóricamente que:

«Visto que todos los deudores solidarios, sin excepción, están en pie de igualdad con respecto al acreedor, es erróneo sostener que uno de ellos sea apenas fiador.  Aunque también es una caución de tipo personal, no es dable confundir la fianza con la solidaridad.  Ningún deudor solidario es, per se, fiador frente al acreedor. Allí no hay sino codeudores.»

Por lo anterior queda claro que quien sirve de codeudor no es un deudor de segunda, sino de primera, y para el banco no existe un deudor y un codeudor, sino dos deudores principales a quienes puede cobrar la totalidad de la deuda.

¿Puedo dejar de ser codeudor?

El codeudor no puede dejar de serlo sino hasta que la deuda se extinga, así que no es posible renunciar a ser codeudor.

Obligaciones y modos de extinguirlas

Ya señalamos que ser codeudor es lo mismo que ser deudor, y no se puede renunciar a una deuda que se ha contraído.

Si la ley permitiera la renuncia del codeudor sería defraudar al acreedor frente al cual se asumió la obligación de pagar su crédito.

Y en este caso la ley no contempla que el deudor principal lo releve o que busque a otro codeudor, entre otras razones porque no hay deudor principal sino dos o más deudores en iguales condiciones.

Una vez se acepta ser codeudor se acepta pagar la deuda si los otros codeudores no la pagan, y la única manera de librarse de esa deuda es que se extinga por los distintos medios que considera la ley.

Muerte del deudor no libera al codeudor.

Como en la fianza, la muerte del deudor o del codeudor no libera al codeudor de su obligación, a no ser que la deuda se extinga, y ya sabemos que la muerte no extingue un adeuda o una obligación.

Recordemos que no existe un deudor principal sino dos o más codeudores en igualdad de condiciones, así que la muerte de uno no afecta la obligación de otros.

Por lo anterior es que se recomienda comprar un seguro cuando se adquiere una deuda, de manera que la muerte del asegurado lleve a la extinción de la deuda por el pago que realice la aseguradora.

Diferencia entre ser fiador y ser codeudor.

La principal diferencia entre ser fiador y ser codeudor, es que al ser fiador se adquiere una obligación accesoria, y al ser codeudor se adquiere una obligación principal.

El fiador tiene el beneficio de excusión y el codeudor no; el beneficio de excusión consiste en que el fiador puede exigir que primero se persiga al deudor antes que a él, lo que no puede hacer el codeudor.

El fiador tiene posibilidades de ser relvado de la fianza, el codeudor no.

El fiador puede exigir al deudor que la constituya garantías por la fianza, en tanto el deudor no.

Lo anterior hace que la fianza sea una garantía de segunda por decirlo de algún modo, y es la razón por la que los bancos no aceptan fiadores sino codeudores.

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