En este artículo 15 secciones
- Qué es la dación en pago.
- Impuesto sobre las ventas.
- Retención en la fuente.
- Renta y ganancia ocasional.
- Qué revisar antes de acordar una dación.
- Preguntas frecuentes.
- ¿La dación en pago se considera enajenación?
- ¿La dación en pago genera IVA?
- ¿Se practica retención en la fuente en la dación en pago?
- ¿Hay ganancia ocasional en la dación en pago?
- ¿La pérdida en una dación en pago es deducible?
- ¿Qué pasa si el bien vale menos que la deuda y el acreedor la da por saldada?
- ¿Y si el bien vale más que la deuda?
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La dación en pago extingue una deuda entregando un bien en lugar de dinero, y para efectos fiscales se asimila a una enajenación: genera IVA si el bien hace parte del inventario, está sujeta a retención en la fuente, puede producir ganancia ocasional y la pérdida que arroje, por regla general, no es deducible. ¿Qué debe considerar cada parte antes de acordarla?
Qué es la dación en pago.
Es la modalidad de pago en la que el deudor entrega un bien o un derecho para saldar total o parcialmente una obligación pactada en dinero: un vehículo, un inmueble, mercancía o acciones. Requiere el acuerdo del acreedor, porque este no está obligado a recibir algo distinto de lo debido.
Para el que entrega funciona como una venta y para el que recibe, como una compra. Esa asimilación es la que explica todos sus efectos fiscales, y también la valoración del bien, que sigue las reglas de los ingresos en especie.
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Impuesto sobre las ventas.
La dación genera IVA cuando el bien entregado hace parte del inventario del deudor y está gravado. El literal a del artículo 421 del Estatuto Tributario considera venta:
«Todos los actos que impliquen la transferencia del dominio a título gratuito u oneroso de bienes corporales muebles e inmuebles, y de los activos intangibles descritos en el literal b) del artículo 420, independientemente de la designación que se dé a los contratos o negociaciones que originen esa transferencia y de las condiciones pactadas por las partes.»
La norma es deliberadamente amplia: no importa cómo se llame el negocio, sino que haya transferencia del dominio. Y opera la base mínima del artículo 463, según la cual la base gravable no puede ser inferior al valor comercial del bien en la fecha de la transacción, de modo que entregar mercancía por debajo de su valor comercial no reduce el IVA.
Si el bien entregado es un activo fijo del deudor, no se genera IVA, porque su venta no está gravada.
Retención en la fuente.
Como hay enajenación, procede la retención en la fuente por el concepto y la tarifa que corresponda al bien entregado. Lo confirmó la sección cuarta del Consejo de Estado en la sentencia 14123 del 6 de febrero de 2006:
«En efecto, la dación en pago ha sido calificada por la jurisprudencia como un «convenio oneroso de enajenación» en donde se destaca la equivalencia que debe existir entre el crédito debido y la cosa que se entrega, de manera que cuando al carácter oneroso se agrega la virtud de la equivalencia, se produce el rasgo conmutativo sustancial de la institución.»
La misma providencia precisó que la retención por enajenación de activos fijos de personas naturales cobija la dación en pago, porque el legislador la previó para los ingresos obtenidos al enajenar activos «bajo cualquier forma o modalidad». Si lo entregado es un activo fijo, aplica la retención en la compra de activos fijos.
La base de retención es el valor por el que se recibe el bien, y aquí no opera base mínima: a diferencia del IVA, la retención se calcula sobre el valor pactado.
Renta y ganancia ocasional.
Para quien entrega el bien, la utilidad se determina como en cualquier venta: la diferencia entre el valor por el que se recibe y su costo fiscal, con las reglas del artículo 90 del Estatuto Tributario que explicamos en el artículo sobre la utilidad en la venta de activos. Si el activo se poseyó dos años o más, esa utilidad es ganancia ocasional; si menos, renta líquida.
Puede haber, además, una segunda ganancia ocasional. Cuando el acreedor recibe el bien por un valor inferior a la deuda y da por saldada la obligación, esa parte condonada es un ingreso para el deudor, que sigue las reglas de la condonación de deudas.
Para quien recibe el bien, el efecto se produce cuando su valor comercial supera la deuda que se extingue: ese exceso es un ingreso gravado, como explicamos en el artículo sobre la condonación de deudas.
Las pérdidas rara vez son deducibles.
La dación suele producir pérdidas, y casi ninguna se acepta fiscalmente:
- Para quien entrega el bien por debajo de su costo fiscal, la pérdida no es deducible, con las limitaciones de la pérdida en enajenación de activos que explicamos en el artículo sobre la pérdida de activos.
- Para quien recibe el bien y luego lo vende por menos de lo que lo recibió, tampoco. Es el caso frecuente de los bancos que reciben vivienda en pago.
Sobre este segundo caso se pronunció la sección cuarta del Consejo de Estado en la sentencia 16419 del 28 de mayo de 2009:
«Pues bien, la Sala comparte la conclusión de la DIAN porque en efecto, la pérdida solicitada por el Banco es la correspondiente a la causada en la enajenación de activos, que si bien es reconocida fiscalmente, señala algunas limitaciones, entre ellas, que cuando son bienes raíces no se aceptará un precio inferior al costo, al avalúo catastral o al autoavalúo.»
La excepción está en la cartera: quien recibe un bien que no cubre el total de lo adeudado puede tratar el saldo insoluto con las reglas de la provisión de cartera y las deudas manifiestamente perdidas, siempre que cumpla sus requisitos.
Qué revisar antes de acordar una dación.
De acuerdo con nuestro criterio, la dación en pago suele acordarse mirando solo el monto de la deuda, cuando el costo fiscal puede cambiar el resultado del negocio. Antes de firmarla conviene revisar tres puntos:
- Si el bien hace parte del inventario del deudor, porque el IVA se causa sobre su valor comercial aunque la deuda sea menor.
- Cuál es el costo fiscal del bien frente al valor por el que se entrega, para anticipar la utilidad gravada o la pérdida no deducible.
- Si queda un saldo de la deuda que se condona, porque ese saldo es un ingreso para el deudor y una pérdida para el acreedor sujeta a las reglas de la cartera.
Preguntas frecuentes.
A continuación respondemos las preguntas frecuentes de nuestros lectores.
¿La dación en pago se considera enajenación?
Sí. Para efectos fiscales se asimila a una venta, y así lo ha calificado el Consejo de Estado como convenio oneroso de enajenación.
¿La dación en pago genera IVA?
Sí, cuando el bien entregado hace parte del inventario del deudor y está gravado, porque hay transferencia de dominio. Si es un activo fijo, no se genera IVA.
¿Se practica retención en la fuente en la dación en pago?
Sí, por el concepto y la tarifa que corresponda al bien entregado, sobre el valor por el que se recibe, sin base mínima.
¿Hay ganancia ocasional en la dación en pago?
Puede haberla si el bien entregado se poseyó dos años o más y su valor supera el costo fiscal. Si se poseyó menos, la utilidad es renta líquida.
¿La pérdida en una dación en pago es deducible?
Por regla general no, ni para quien entrega el bien por debajo de su costo, ni para quien lo recibe y luego lo vende por menos. En bienes raíces la ley no acepta un precio inferior al costo o al avalúo.
¿Qué pasa si el bien vale menos que la deuda y el acreedor la da por saldada?
La parte condonada es un ingreso para el deudor, con el tratamiento de la condonación de deudas, y para el acreedor sigue las reglas de la cartera incobrable.
¿Y si el bien vale más que la deuda?
El exceso es un ingreso gravado para quien recibe el bien.
En un contrato por prestación de servicios, me adeudan el 49.3% de honorarios de mi última cuenta de cobro. Han pasado 6 semanas y aún no se ve voluntad de pago. Yo poseo un bien material avaluado en poco más de 2 veces lo adeudado. ¿Existe algún recurso legal que me ampare para que se me pague en especie con ese artículo que poseo de la persona que me debe dinero?
El pago por compensación es posible siempre que las dos partes estén de acuerdo, y deben ser equivalentes para que no haya perjuicio a ninguna de las partes.
En su caso, tendrá que reclamar judicialmente lo que le adeudan, puesto que no hay otra alternativa ante la decisión del acreedor de no pagar, o de no llegar a un acuerdo de compensación.
Saludos