Enfermeras no pueden ser vinculadas mediante contrato de prestación de servicios. Y si ello ocurre, el empleador deberá desvirtuar la presunción de subordinación

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Luego del protagonismo que alcanzaron en épocas recientes las Cooperativas de Trabajo Asociado, a las que fue preciso que el Estado interviniera para poner freno a la serie de abusos en que venía incurriendo la mayoría de ellas,  el Contrato de Prestación de Servicios quiso llenar ese espacio, y pronto se convirtió en un instrumento bastante eficaz dentro del proceso de deslaboralización del trabajo, del cual pasaron a hacer uso tanto empleadores del sector privado como la mayoría de las entidades púbicas.

El surgimiento y auge de las Cooperativas de Trabajo Asociado y del Contrato de Prestación de Servicios, al igual que ocurre con todas las formas de tercerización ilegal, obedece al propósito de los empleadores que acuden a esas figuras, de obtener por esos medios mano de obra barata, y sin tener que asumir mayores responsabilidades.

En esas formas de contratación el trabajador es tratado como un auténtico trabajador, y remunerado como un contratista. Como trabajador que es, está sometido a horario de trabajo, su jornada de trabajo es igual o superior a la de cualquier trabajador formal, recibe órdenes de sus superiores y, en general,  desarrolla su labor en un auténtico contexto de dependencia y subordinación laboral. Como contratista, que no es, pero que aparenta ser, no recibe salario sino honorarios, no recibe cesantías, ni intereses sobre éstas, tampoco recibe prima de servicios ni vacaciones, no se le suministran calzado ni ropa de labor, no le pagan horas extras ni recargos de ninguna clase, y el pago de los aportes a la seguridad social está a cargo suyo, a la vez que su remuneración es objeto de retención en la fuente. O sea, la materialización de la ley del embudo: lo ancho para el empleador y angosto para el trabajador.

Pues bien, gracias a la labor que realizan permanentemente jueces y magistrados, encaminada a defender el trabajo como un bien del hombre, con contenido ético y alcance social, diariamente son condenados en las instancias judiciales estos empleadores voraces que  ven en el contrato de prestación de servicios una buena manera de despojar al trabajador de sus derechos, sin importarles que con ello empujan al trabajador  a tener que sobrevivir en la miseria.

Pues bien, en días pasados dimos cuenta en este espacio del pronunciamiento que hizo recientemente el Consejo de Estado sobre la improcedencia de vincular a los vigilantes y celadores mediante contratos de prestación de servicios por considerar que la misma naturaleza de la labor que desarrollan esos trabajadores les impide obrar con autonomía e independencia, elemento éste propio y exclusivo del contrato de trabajo.

En la columna de hoy debemos ocuparnos de un pronunciamiento igual de la misma Corporación, esta vez referido a las enfermeras.

Según ese alto Tribunal, la labor de enfermera tampoco puede considerarse   prestada de forma autónoma, porque quien la desarrolla no puede definir los horarios ni el lugar en el cual presta sus servicios, y la obligación de suministro de medicación y vigilancia de los pacientes no puede ser suspendida sino por causas extraordinarias, previamente informada, pues pondría en riesgo la prestación del servicio de salud, o sea, que existe una relación de subordinación.

Así se expresó el Consejo de Estado:

“En otras palabras, como ya lo ha señalado esta Corporación dada la naturaleza de las funciones se puede deducir la existencia de una prestación de servicios de forma subordinada amparable bajo la primacía de la realidad frente a las formas”. (Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Segunda, Sentencia de 3 de junio de 2010, Expediente No. 2384-07, Magistrado Ponente: Bertha Lucía Ramírez de Páez).

Y agregó:

Adicionalmente, se debe tener en consideración que en términos generales le corresponde a los médicos dictar las directrices y órdenes respecto de los cuidados especiales que requiere cada paciente, así como establecer condiciones respecto de cómo asistirlos en todo procedimiento médico y cómo se debe realizar el control de los pacientes en los centros de salud. Lo anterior implica que la relación entre médicos y enfermeras por lo general va más allá de la simple coordinación y pasa a ser de subordinación.

Lo expuesto no impide que en determinados casos éstas puedan actuar de manera independiente puesto que se pueden presentar excepciones. Sin embargo, la regla general es la de la subordinación, por lo que ésta se debe presumir. En consecuencia, le corresponderá a las entidades demandadas desvirtuar dicha presunción.

En conclusión, se presume que las personas que desempeñan labores de enfermería realizan sus actividades en forma subordinada y por tanto tienen  derecho a recibir todos los beneficios de que disfrutan los demás trabajadores dependientes. Y el empleador que niegue la existencia de dicha subordinación tiene la carga de desvirtuar dicha presunción.

Quien desee mayor información sobre el tema puede consultar la sentencia del Consejo de Estado con radicación 13001 23 31 000 2012 00233 01 (2820 – 2014) del 21 de abril  de 2016 – C.P. Dr. Gabriel Valbuena Hernández.

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2 Opiniones
  1. Nubia Dice:

    Yo trabajo con una ips,auxiliar de enfermería domiciliaria,nos pagan por turnos elaborados de 12 horas,no tenemos derecho a horas extras,dominicales,ni prima ni vacaciones,mucho menos dotación,nos pagan,12 horas dia$40.000,y 12 horas noche $44000y festivos,esta bien q nos paguen ha Si????

    Responder
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