En este artículo 32 secciones
- Qué pasa con las deudas de una persona fallecida.
- Cuánto responde cada heredero.
- Las tres opciones del heredero frente a las deudas.
- Qué deudas se pueden cobrar a la sucesión.
- Casos frecuentes.
- Qué puede hacer el acreedor.
- Preguntas frecuentes.
- ¿Si muere el deudor, muere la deuda en Colombia?
- ¿Los hijos heredan las deudas de los padres?
- ¿Si no hay herencia, se heredan las deudas?
- ¿Si mi esposo muere, heredo sus deudas?
- ¿Qué son las deudas hereditarias?
- ¿Qué diferencia hay entre deudas hereditarias y testamentarias?
- ¿Quién paga los gastos funerarios del fallecido?
- ¿Las deudas bancarias se heredan?
- ¿Qué pasa si las deudas superan los bienes?
- ¿Las deudas caducan cuando la persona fallece?
- ¿Qué pasa si muere el acreedor de una letra de cambio o un pagaré?
- ¿Los hijos responden por las deudas de sus padres vivos?
- ¿Un acreedor puede embargar a los hijos del deudor fallecido?
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Sí, pero con un límite que protege a la familia: las deudas de quien muere no desaparecen, se pagan primero con los bienes que dejó, y lo que falte se divide entre los herederos en proporción a lo que recibe cada uno, según el artículo 1411 del Código Civil; pero el heredero que acepta con beneficio de inventario, que es lo que la ley presume en el proceso de sucesión, solo responde hasta el valor de lo heredado, y el que repudia no responde por nada. Si no hay bienes, los hijos no tienen que pagar de su bolsillo. ¿Cómo funciona y qué pasa con las deudas bancarias, las del cónyuge y las de la Dian?
Qué pasa con las deudas de una persona fallecida.
La muerte del deudor no extingue sus deudas. Siguen vigentes, siguen causando intereses y siguen corriendo los términos de prescripción. Lo que cambia es quién responde: ya no el deudor, sino su patrimonio, que ahora se llama herencia o sucesión.
La herencia no es solo un conjunto de bienes. Es el patrimonio completo del difunto, con su activo y su pasivo. Por eso el artículo 1008 del Código Civil dice que el heredero sucede al difunto en sus bienes, derechos y obligaciones transmisibles. Recibir la herencia es recibir ambas cosas.
De ahí que la respuesta popular de que «las deudas no se heredan» sea una media verdad. Es cierta en el sentido de que el heredero no queda obligado con su propio patrimonio si toma las precauciones que la ley le ofrece. Pero no lo es en el sentido de que las deudas se esfumen o de que los bienes pasen limpios a los herederos.
Primero se pagan las deudas, después se reparte.
El artículo 1016 del Código Civil ordena deducir de la masa de bienes, antes de cualquier reparto, las deudas hereditarias. Lo que queda después de esa deducción es el acervo líquido, que es lo que realmente heredan los herederos.
La razón es que el patrimonio de una persona es la garantía de sus acreedores, y esa garantía no se pierde porque el deudor muera. En la partición, el partidor debe separar bienes suficientes para cubrir las deudas en una hijuela de deudas, y responde personalmente si no lo hace.
Supongamos que una persona deja una casa de $300.000.000 y debe $80.000.000 a un banco. La herencia que reciben sus hijos no es de $300.000.000 sino de $220.000.000. Pueden pagar la deuda con otros recursos y conservar la casa, o venderla, pagar y repartirse el saldo.
Cuánto responde cada heredero.
Cuando las deudas no se pagaron antes de la partición, o aparecen después, los acreedores pueden cobrarles a los herederos. La regla está en el primer inciso del artículo 1411 del Código Civil:
«Las deudas hereditarias se dividen entre los herederos, a prorrata de sus cuotas. Así, el heredero del tercio no es obligado a pagar sino el tercio de las deudas hereditarias.»
La deuda se divide. Si son cuatro hijos por partes iguales, el acreedor solo puede cobrarle a cada uno la cuarta parte, y la insolvencia de un heredero no grava a los otros. No hay solidaridad entre ellos, salvo en obligaciones indivisibles o garantizadas con hipoteca, en las que el acreedor puede perseguir el bien hipotecado en manos de quien lo tenga.
La misma norma agrega que el heredero beneficiario no está obligado al pago de ninguna cuota de las deudas sino hasta concurrencia de lo que vale lo que hereda. Y ahí está la protección que interesa a las familias.
Las tres opciones del heredero frente a las deudas.
Ante una herencia con deudas, el heredero puede hacer una de tres cosas, con consecuencias muy distintas.
| Opción | Qué recibe | Hasta dónde responde |
|---|---|---|
| Repudiar la herencia | Nada | Por nada |
| Aceptar con beneficio de inventario | Su cuota de bienes | Hasta el valor de lo que recibe |
| Aceptar pura y simplemente | Su cuota de bienes | Por su cuota de las deudas, incluso con sus propios bienes |
Repudio. Es la salida cuando las deudas superan claramente a los bienes. Debe ser total: no se pueden aceptar los bienes y rechazar las deudas. Lo explicamos en el artículo sobre el repudio de la herencia.
Beneficio de inventario. Según el artículo 1304 del Código Civil, consiste en no hacer a los herederos responsables de las obligaciones hereditarias sino hasta concurrencia del valor de los bienes heredados. Si el causante dejó bienes por $200.000.000 y deudas por $300.000.000, el heredero responde hasta $200.000.000, y los $100.000.000 restantes los pierde el acreedor. El detalle está en el artículo sobre la herencia con beneficio de inventario.
Aceptación pura y simple. Confunde el patrimonio del difunto con el del heredero, que pasa a responder con todo lo suyo por su cuota de las deudas. Es la opción peligrosa.
Lo tranquilizador es que la ley procesal presume la opción intermedia. El numeral 4 del artículo 488 del Código General del Proceso dispone que, si el heredero no dice cómo acepta, se entiende que lo hace con beneficio de inventario. Y el heredero citado que guarda silencio se presume que repudia. Para quedar obligado más allá de lo heredado hay que aceptar pura y simplemente de manera expresa, o comportarse como dueño de los bienes antes de la sucesión, por ejemplo vendiéndolos.
Si el fallecido no dejó bienes.
Si no hay bienes, no hay con qué pagar y tampoco hay nada que aceptar. Los hijos no están obligados a hacer sucesión ni a pagar las deudas de sus padres. El acreedor soporta la pérdida, que es el riesgo propio de quien presta.
Lo que deben evitar los familiares es firmar acuerdos de pago o reconocer la deuda como propia ante las casas de cobranza, que suelen presionar en ese sentido. Quien se obliga voluntariamente sí queda obligado, pero ya por un acto suyo y no por la herencia.
Qué deudas se pueden cobrar a la sucesión.
Dentro del trámite de sucesión, el artículo 501 del Código General del Proceso solo permite incluir en el pasivo las deudas que consten en un título que preste mérito ejecutivo, siempre que no se objeten, y las que acepten expresamente todos los herederos. Es el caso de una letra de cambio, un pagaré, una sentencia, un acta de conciliación o una escritura de hipoteca.
Las deudas sin ese respaldo, como un préstamo de palabra, no se pierden, pero el acreedor debe demandar a los herederos en proceso separado para que un juez declare su existencia.
Deudas hereditarias y deudas testamentarias.
Las deudas de la herencia son de dos clases, y la diferencia determina el orden en que se pagan:
- Deudas hereditarias. Son las obligaciones que el causante contrajo en vida, como un crédito bancario, un pagaré o una condena judicial. Existen con independencia de que haya testamento.
- Deudas testamentarias. Son las que nacen del propio testamento, como los legados y las cargas que el testador impuso a sus herederos, por ejemplo, pagar una suma a una persona o entregarle un bien.
Las hereditarias se pagan antes que las testamentarias, porque nadie puede hacer liberalidades con lo que debe: primero se atiende a los acreedores, y solo con lo que sobre se cumplen los legados.
El testador puede distribuir el pago de las deudas entre los herederos de un modo distinto de la regla de la prorrata, por ejemplo, encargando a un heredero determinado que pague una deuda. Esa distribución obliga a los herederos entre sí, pero no perjudica a los acreedores, que conservan el derecho de cobrar a cada heredero según su cuota. Y cuando la herencia se divide entre un usufructuario y un nudo propietario, o entre un fiduciario y un fideicomisario, el Código Civil reparte las deudas entre ellos según reglas especiales.
Las deudas mortuorias o gastos funerarios.
Los gastos del entierro y de la última enfermedad del causante también son una carga de la herencia. Además, tienen un privilegio para su pago: según el artículo 2495 del Código Civil, las expensas funerales necesarias del deudor difunto son créditos de primera clase, que se pagan antes que la mayoría de las demás deudas, como se explica en el artículo sobre la prelación y clases de créditos. Quien pagó esos gastos de su bolsillo puede pedir que se le reembolsen con cargo a la sucesión.
No todas las obligaciones pasan a los herederos. Se extinguen con la muerte las personalísimas, como la de ejecutar una obra que dependía del talento del deudor, y las sanciones penales. En cambio, sí pasan las condenas civiles y laborales de contenido económico: si el fallecido tenía una demanda laboral en curso, el proceso continúa con sus herederos, y la condena, si llega, es un pasivo de la sucesión.
Casos frecuentes.
Veamos cómo se aplican las reglas a las situaciones que más consultan nuestros lectores.
Deudas bancarias y tarjetas de crédito.
Los créditos de entidades financieras casi siempre tienen un seguro de vida deudores, cuya prima se cobra en la cuota. Si el deudor muere, la aseguradora paga el saldo al banco y la deuda se extingue, de modo que no afecta a la herencia.
Lo primero que deben hacer los familiares es avisar al banco y reclamar el seguro, con el registro de defunción. Conviene revisar las condiciones, porque hay pólizas que no cubren ciertas edades, enfermedades preexistentes no declaradas o saldos en mora. Si no hay seguro o no cubre, la deuda queda a cargo de la sucesión en los términos ya explicados.
Los parientes que no son herederos, como un sobrino cuando hay hijos, no responden en ningún caso.
Deudas del cónyuge fallecido.
El cónyuge o compañero sobreviviente no hereda las deudas del otro por el hecho de haber estado casado, ni siquiera estando separados de hecho sin divorcio. Pero hay que distinguir.
Las deudas sociales, que son las contraídas durante el matrimonio para atender necesidades de la familia o adquirir bienes sociales, se pagan con los bienes de la sociedad conyugal antes de repartir gananciales, de manera que el sobreviviente las soporta indirectamente, porque recibe menos. Las deudas personales del fallecido se pagan con su mitad y con sus bienes propios.
El sobreviviente responde además directamente si firmó como codeudor.
Fiadores y codeudores.
Quien firmó como codeudor o fiador de la persona fallecida sigue obligado, porque su obligación es propia y no depende de la herencia. El acreedor puede cobrarle sin esperar a la sucesión. Si paga, puede repetir contra la sucesión.
Por la misma razón, los hijos no responden por las deudas de sus padres, vivos o muertos, salvo que hayan firmado como garantes.
Deudas con la Dian.
En materia de impuestos hay norma expresa. El literal a) del artículo 793 del Estatuto Tributario hace responsables solidarios a los herederos y legatarios por las obligaciones del causante y de la sucesión ilíquida, a prorrata de sus cuotas y sin perjuicio del beneficio de inventario. Es la misma regla civil: responden, pero en proporción y hasta lo que reciben.
Casa hipotecada o bien con gravamen.
Quien recibe un inmueble hipotecado lo recibe con la hipoteca, porque esta sigue al bien. El banco puede ejecutarla contra quien sea el dueño. El heredero decide si sigue pagando para conservarlo o deja que se remate.
El heredero era acreedor o deudor del difunto.
Si un heredero le debía dinero al causante, esa deuda es un activo de la herencia y se le descuenta de lo que le toca. Si, al contrario, el causante le debía a él, su crédito se extingue por confusión solo en la parte que corresponde a su propia cuota, y puede cobrar el resto a sus coherederos en proporción a las cuotas de estos.
El heredero que aceptó con beneficio de inventario conserva íntegro su crédito contra la sucesión, porque sus patrimonios no se confunden.
Si muere el acreedor.
La regla funciona igual en sentido contrario. Si quien muere es el acreedor, la deuda no se extingue: el pagaré o la letra de cambio es un bien de su herencia, y sus herederos pasan a ser los nuevos acreedores. El deudor debe pagarles a ellos, acreditada su calidad, o consignar a órdenes de la sucesión.
Qué puede hacer el acreedor.
El acreedor de una persona fallecida tiene varias herramientas, y no necesita esperar a que los herederos se decidan a hacer la sucesión:
- Presentarse a la sucesión para que su crédito se incluya en el pasivo, hasta la diligencia de inventario, o abrirla él mismo, como explicamos en el artículo sobre si un acreedor puede iniciar el proceso de sucesión.
- Ejecutar directamente a los herederos con el mismo título que tenía contra el difunto, previa notificación judicial del título, conforme al artículo 1434 del Código Civil.
- Pedir el embargo y secuestro de los bienes del causante.
- Pedir la declaración de herencia yacente si nadie acepta, para tener contra quién dirigirse.
- Pedir el beneficio de separación, para que los bienes del difunto no se confundan con los del heredero y se le pague antes que a los acreedores personales de este.
Lo que no puede hacer es perseguir el patrimonio personal de los herederos que aceptaron con beneficio de inventario o que repudiaron. Si los bienes de la herencia no alcanzan, pierde la diferencia.
Preguntas frecuentes.
A continuación respondemos las preguntas frecuentes de nuestros lectores.
¿Si muere el deudor, muere la deuda en Colombia?
No. La deuda sigue vigente y se paga con los bienes que dejó el deudor. Solo se extingue si tenía un seguro de vida deudores que la cubra, o si no dejó bienes y los herederos no aceptan la herencia.
¿Los hijos heredan las deudas de los padres?
Heredan el patrimonio completo, con bienes y deudas, pero si aceptan con beneficio de inventario, que es lo que la ley presume en la sucesión, solo responden hasta el valor de lo que reciben. Si repudian, no responden por nada.
¿Si no hay herencia, se heredan las deudas?
No. Si el fallecido no dejó bienes, no hay con qué pagar ni herencia que aceptar. Los familiares no deben pagar de su bolsillo ni firmar acuerdos de pago.
¿Si mi esposo muere, heredo sus deudas?
No por ser su esposa. Las deudas sociales se pagan con los bienes de la sociedad conyugal antes de repartir, y las personales de él con su parte. Usted responde directamente solo si firmó como codeudora.
¿Qué son las deudas hereditarias?
Son las obligaciones que el causante contrajo en vida y que se pagan con los bienes de la herencia, antes de repartirla. Si quedan pendientes, se dividen entre los herederos a prorrata de sus cuotas, según el artículo 1411 del Código Civil.
¿Qué diferencia hay entre deudas hereditarias y testamentarias?
Las hereditarias las contrajo el causante en vida; las testamentarias nacen del testamento, como los legados. Primero se pagan las hereditarias y luego las testamentarias.
¿Quién paga los gastos funerarios del fallecido?
La sucesión. Son una carga de la herencia con privilegio de primera clase, según el artículo 2495 del Código Civil, y quien los pagó puede pedir el reembolso.
¿Las deudas bancarias se heredan?
Quedan a cargo de la sucesión, pero casi siempre las paga el seguro de vida deudores. Lo primero es reclamar ese seguro al banco.
¿Qué pasa si las deudas superan los bienes?
Los herederos pueden repudiar, o aceptar con beneficio de inventario y responder solo hasta el valor de los bienes. El saldo que no alcance a cubrirse lo pierde el acreedor.
¿Las deudas caducan cuando la persona fallece?
No. La muerte no las extingue ni interrumpe por sí sola su prescripción, que sigue corriendo. Si el acreedor no cobra a tiempo, los herederos pueden alegarla.
¿Qué pasa si muere el acreedor de una letra de cambio o un pagaré?
La deuda sigue vigente. El título hace parte de la herencia del acreedor y sus herederos pueden cobrarlo.
¿Los hijos responden por las deudas de sus padres vivos?
No, salvo que hayan firmado como fiadores o codeudores.
¿Un acreedor puede embargar a los hijos del deudor fallecido?
Antes de liquidarse la sucesión solo puede embargar bienes del causante. Después, a cada heredero por su cuota de la deuda y hasta lo que recibió, si aceptó con beneficio de inventario.
Buenas tardes. Si una persona tiene una demanda laboral en curso y fallece, los hijos no están obligados a pagar esa demanda si no heredaron nada. Sin embargo, es importante tener en cuenta que las deudas se pueden heredar, dependiendo de la legislación del país y de la situación específica del caso. Te recomiendo consultar con un abogado especializado en derecho sucesorio para obtener información más precisa sobre este tema.
Las deudas no se heredan, pero la condena, si existe, hará parte del pasivo de la sucesión que deberá ser pagada con los activos de esta.
Buenos días. Si un adulto mayor fue usado para crear una empresa por su hijo y este fallece dejando deudas con terceros, incluida la DIAN, ¿qué se puede hacer para proteger a este adulto mayor? Si es propietario de una casita de interés social que aún está pagando, ¿se la pueden embargar?
El patrimonio de la empresa como persona jurídica es diferente al patrimonio de sus fundadores, por lo que en principio no pueden embargar al papá, a no ser que se demuestre que hubo fraude y haya un proceso de levantamiento del velo corporativo.
Buenas tardes, consulta: ¿las deudas financieras de tarjeta de crédito las heredan los sobrinos?
Muchas gracias.
No. Las deudas no se heredan. Se pagan con los bienes del difunto.
Buenos días. Al fallecer el esposo, estando separado de mi mamá (sin acta de divorcio), ¿las deudas que este tenga se transfieren a mi madre?
Las deudas no se heredan, sino que son parte de la sucesión o de la sociedad conyugal, de modo que primero se paga lo que se debe con los bienes que deja el difunto; si algo queda, se reparte según la ley. Si los bienes dejados por el difunto no son suficientes para pagar las deudas, quien las asume es el acreedor, no los herederos ni el cónyuge.