En este artículo 21 secciones
- Las dos obligaciones que se incumplen.
- La obligación de asumir la retención no practicada.
- Sanción por no practicar la retención.
- La omisión también tiene consecuencia penal.
- El certificado cuando el agente asume la retención.
- El caso inverso: retener de más.
- Retener y no consignar es peor.
- Preguntas frecuentes.
- ¿Qué pasa si no practico una retención en la fuente?
- ¿Hay sanción por no practicar la retención?
- ¿Puedo incluirlas en la declaración del mes siguiente?
- ¿Puedo cobrarle al proveedor la retención que no le practiqué?
- ¿La retención que asumí es deducible?
- ¿Debo expedir certificado si asumí la retención con recursos propios?
- ¿Qué pasa si a mí no me practicaron la retención?
- ¿Y si me practicaron una retención que no correspondía?
- ¿No practicar la retención es delito?
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El agente de retención que no practica la retención estando obligado a hacerlo debe responder ante la Dian por el valor que dejó de retener, según el artículo 370 del Estatuto Tributario, con derecho de reembolso contra el sujeto pasivo. No es propiamente una sanción sino la obligación de asumir con recursos propios una retención que nunca practicó, y la consecuencia no se agota ahí. ¿Qué otros efectos tiene y qué pasa con el certificado?
Las dos obligaciones que se incumplen.
El agente de retención tiene dos obligaciones fundamentales: practicar la retención sobre todo pago sujeto a ella y consignar a la Dian lo retenido.
Cuando no practica la retención incumple la primera y, como consecuencia, también la segunda, porque no puede consignar lo que nunca retuvo.
De ahí que el efecto no sea neutro: el agente termina respondiendo ante la Dian por unos valores que no descontó a nadie.
- Liquidador de intereses propiedad horizontal
- Liquidador de renta personas naturales
- Liquidador de pensiones en Colpensiones
La obligación de asumir la retención no practicada.
La consecuencia principal no es una sanción sino una responsabilidad económica. Señala el artículo 370 del Estatuto Tributario:
«No realizada la retención o percepción, el agente responderá por la suma que está obligado a retener o percibir, sin perjuicio de su derecho de reembolso contra el contribuyente, cuando aquél satisfaga la obligación. Las sanciones o multas impuestas al agente por el incumplimiento de sus deberes serán de su exclusiva responsabilidad.»
En consecuencia, el agente debe declarar y pagar esas retenciones como si las hubiera practicado, y pagar los intereses moratorios que correspondan si el periodo ya venció.
Conserva, eso sí, el derecho de reembolso contra el sujeto pasivo, es decir, puede cobrarle el valor que debió retenerle. Pero ese derecho tiene un límite importante: solo cubre el valor de la retención, no los intereses moratorios que el agente haya tenido que pagar por su propia omisión, que la norma deja expresamente a su exclusiva responsabilidad.
De acuerdo con nuestro criterio, ese reembolso es en la práctica el punto débil de la figura, porque depende de la voluntad del sujeto pasivo o de un cobro que casi nunca compensa el esfuerzo cuando los valores son pequeños.
El valor asumido no es deducible.
Conviene agregar una consecuencia que suele pasarse por alto al calcular el costo de la omisión.
La retención que el agente asume con recursos propios se contabiliza como gasto, pero no es deducible del impuesto de renta, porque corresponde a una obligación que estaba en cabeza de un tercero, como explicamos en el artículo sobre las retenciones en la fuente asumidas.
De modo que el costo real de no retener es mayor que el valor de la retención: hay que sumarle los intereses y el efecto de no poder deducir ese gasto.
Sanción por no practicar la retención.
No existe una sanción específica para el agente que deja de practicar una retención. Lo que hay es la responsabilidad económica ya explicada.
Pero sí puede aparecer una sanción por vía indirecta, dependiendo del momento en que se advierta la omisión.
Si el agente detecta el error antes de presentar la declaración del periodo, simplemente incluye las retenciones que debió practicar y no hay sanción alguna.
Si lo detecta después, tendrá que corregir la declaración ya presentada para incluirlas, y esa corrección sí genera la sanción por corrección, además de los intereses moratorios sobre el mayor valor.
Por ejemplo, si en enero no se aplicó una retención y el agente se entera en marzo, cuando ya presentó la declaración de enero, debe corregir esa declaración liquidando la sanción por corrección sobre el incremento de las retenciones a cargo.
Tampoco se pueden trasladar a otro mes.
Conviene advertirlo porque es la salida que suele intentarse cuando los valores son pequeños.
Las retenciones omitidas no se incluyen en la declaración del mes en que se advierten, sino que se incorporan corrigiendo el periodo al que pertenecen, como explicamos en el artículo sobre la declaración de retención en la fuente.
Declararlas en el mes en curso suele pasar desapercibido, pero en una fiscalización la Dian puede exigir la corrección con su sanción.
La omisión también tiene consecuencia penal.
Esta es la consecuencia que suele ignorarse, porque se asocia el delito únicamente con quedarse con lo retenido.
El artículo 402 del Código Penal equipara las dos conductas. Señala su inciso 3:
«El agente retenedor o el responsable del impuesto sobre las ventas o el impuesto nacional al consumo que omita la obligación de cobrar y recaudar estos impuestos, estando obligado a ello, incurrirá en la misma pena prevista en este artículo.»
Es decir que no practicar la retención puede acarrear la misma pena que practicarla y no consignarla, tema que se desarrolla en el artículo sobre la omisión de agente retenedor.
La consecuencia es entonces doble, económica y penal, y por eso conviene revisar con cuidado en qué casos hay obligación de retener, materia que se aborda en el artículo sobre cuándo se practica retención en la fuente.
El certificado cuando el agente asume la retención.
Aquí está la discusión práctica más frecuente, y conviene resolverla antes de expedir cualquier documento.
Cuando el agente asume con recursos propios una retención que no practicó, ¿debe expedir el certificado al sujeto pasivo?
De acuerdo con nuestro criterio, no, aunque la Dian opina lo contrario. La razón es que materialmente no hubo retención: el sujeto pasivo no vio disminuido su pago ni anticipó nada de su impuesto.
Lo que ocurrió es que el agente respondió por su propia omisión con recursos propios, y no hay razón para que ese pago beneficie a un tercero que no aportó nada al fisco de forma anticipada, permitiéndole descontar en su declaración una retención que nunca soportó.
A ese argumento se suma uno normativo: el artículo 373 del Estatuto Tributario permite descontar el valor del impuesto «que les haya sido retenido», y una retención asumida no le fue retenida a nadie.
La salida razonable es condicionar la expedición del certificado al reembolso: si el sujeto pasivo le devuelve al agente el valor de la retención, entonces sí hubo retención en sentido material y procede expedir el certificado, con los requisitos que desarrollamos en el artículo sobre el certificado de retención en la fuente.
Qué pasa con el sujeto pasivo al que no le retuvieron.
Del lado del sujeto pasivo la consecuencia es sencilla: no podrá imputar en su declaración unas retenciones que no le practicaron.
La razón es probatoria. Si no hubo retención no puede existir el certificado, que es el soporte necesario para imputar retenciones en la declaración de renta o de IVA.
Y si después reembolsa al agente el valor de la retención, la situación cambia: en ese momento la retención se entiende practicada y el agente queda obligado a expedirle el certificado.
De acuerdo con nuestro criterio, esa es también la razón por la que al sujeto pasivo suele convenirle reembolsar: recupera como descuento del impuesto lo que devuelve al agente.
El caso inverso: retener de más.
También se presenta que se practique una retención improcedente o por un valor superior al debido, y las consecuencias son distintas.
No existe una sanción para el agente que practica una retención improcedente, porque el ajuste no supone corregir la declaración del periodo.
Lo que puede hacer el afectado es solicitar el reintegro, mediante petición escrita acompañada de las pruebas del error, según el procedimiento que desarrollamos en el artículo sobre la devolución de retenciones practicadas en exceso o indebidas.
Conviene advertir que la norma faculta al agente para reintegrar pero no lo obliga expresamente, de modo que en la práctica depende de su disposición.
Si la retención ya se practicó y se certificó, el sujeto pasivo puede imputarla en su declaración, con lo que el efecto económico se corrige por esa vía.
Retener y no consignar es peor.
Es una situación distinta y con consecuencias más severas, que conviene no confundir con la anterior.
La declaración de retención presentada sin pago total es ineficaz, es decir, no produce efecto legal alguno, como explicamos en el artículo sobre la ineficacia de las declaraciones de retención sin pago total.
Ello obliga a presentar de nuevo la declaración, con la sanción por extemporaneidad calculada sobre el total de las retenciones y los intereses moratorios correspondientes.
Y en el frente penal la consecuencia es la misma que la de no practicar la retención, porque el artículo 402 del Código Penal equipara las dos conductas.
Preguntas frecuentes.
A continuación respondemos las preguntas frecuentes de nuestros lectores.
¿Qué pasa si no practico una retención en la fuente?
Debe responder ante la Dian por el valor que dejó de retener, declarándolo y pagándolo con sus intereses, y conserva el derecho de cobrarle ese valor al sujeto pasivo, aunque no los intereses que haya tenido que pagar.
¿Hay sanción por no practicar la retención?
No existe una sanción específica. Pero si la declaración del periodo ya se presentó, habrá que corregirla para incluir las retenciones omitidas, y esa corrección sí genera la sanción por corrección.
¿Puedo incluirlas en la declaración del mes siguiente?
No. Las retenciones pertenecen al mes en que debieron practicarse y se incorporan corrigiendo ese periodo. Declararlas en el mes en curso es incorrecto, aunque suela pasar desapercibido.
¿Puedo cobrarle al proveedor la retención que no le practiqué?
Sí. El artículo 370 del Estatuto Tributario reconoce el derecho de reembolso contra el contribuyente, pero solo por el valor de la retención: los intereses moratorios quedan a cargo exclusivo del agente.
¿La retención que asumí es deducible?
No. Se contabiliza como gasto pero no cumple los requisitos de necesidad y causalidad, porque corresponde a una obligación que estaba en cabeza de un tercero.
¿Debo expedir certificado si asumí la retención con recursos propios?
De acuerdo con nuestro criterio, no, porque materialmente no hubo retención y el artículo 373 del Estatuto Tributario permite descontar el impuesto que «haya sido retenido». La Dian opina lo contrario. Lo razonable es condicionar el certificado al reembolso.
¿Qué pasa si a mí no me practicaron la retención?
No podrá imputarla en su declaración, porque sin retención no hay certificado que la soporte. Si reembolsa el valor al agente, la retención se entiende practicada y este debe expedirle el certificado.
¿Y si me practicaron una retención que no correspondía?
Puede solicitar el reintegro al agente mediante petición escrita con las pruebas del error. No hay sanción para él y la norma lo faculta pero no lo obliga, de modo que depende de su disposición.
¿No practicar la retención es delito?
Puede serlo. El inciso 3 del artículo 402 del Código Penal asigna la misma pena a quien omite la obligación de cobrar o recaudar estando obligado a ello.
Buenas noches, y si me hacen una retención que no corresponde, ¿qué procedería? ¿Hay alguna sanción? ¿O simplemente no pasa nada? ¿Y cómo es eso del certificado? O sea, ¿en qué momento se pide al retenedor? ¿Al finalizar la compra?, ¿al mes?, ¿al año? Agradezco la aclaración.
No existe una sanción al retenedor que aplica una retención improcedente, y lo único que puede hacer es solicitarle que le realice el pago completo debido a que no hay sustento legal para hacerle ningún descuento, pero en gran medida dependerá de si el agente retenedor quiere hacerlo, ya que no existe un mecanismo legal específico para obligarlo.
Si la retención es a título de renta, el agente de retención tiene como plazo hasta el mes de marzo del año siguiente para entregar el certificado de retención.