Rentas de trabajo o rentas laborales

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La rentas de trabajo o rentas laborales hace referencia a los ingresos que obtienen las personas naturales originados en la prestación de servicios personales, sin importar la relación contractual que medie para su obtención.

Rentas de trabajo según el estatuto tributario.

rentas-trabajo

En Colombia, las rentas de trabajo desde el punto de vista tributario están definidas en el artículo 103 del estatuto tributario, que señala en su primer inciso:

«Se consideran rentas exclusivas de trabajo, las obtenidas por personas naturales por concepto de salarios, comisiones, prestaciones sociales, viáticos, gastos de representación, honorarios, emolumentos eclesiásticos, compensaciones recibidas por el trabajo asociado cooperativo y, en general, las compensaciones por servicios personales.»

Los salarios derivados de un contrato de trabajo son por excelencia rentas de trabajo, pero también son rentas de trabajo los honorarios derivados de un contrato de prestación de servicios, o las compensaciones por el trabajo asociado, y en general cualquier remuneración producto de un servicio personal.

Compensación en el trabajo asociado como rentas de trabajo.

Las compensaciones que reciben los trabajadores de las cooperativas de trabajo asociado, son clasificadas como rentas de trabajo por el artículo 103 del estatuto tributario, pero siempre que se cumplan con los requisitos señalados en el parágrafo primero del mismo artículo:

«Para que sean consideradas como rentas de trabajo las compensaciones recibidas por el trabajo asociado cooperativo, la precooperativa o cooperativa de trabajo asociado, deberá tener registrados sus regímenes de trabajo y compensaciones en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y los trabajadores asociados de aquellas deberán estar vinculados a regímenes de seguridad social en salud y pensiones aceptados por la ley, o tener el carácter de pensionados o con asignación de retiro de acuerdo con los regímenes especiales establecidos por la ley. Igualmente, deberán estar vinculados al sistema general de riesgos profesionales.»

Si no se cumplen estos requisitos se entienden que dichas compensaciones no serán calificadas como rentas de trabajo, ¿y cuál es la consecuencia de ello?

Cooperativas de trabajo asociado

Cuando las compensaciones por trabajo asociado cumplen con los requisitos para clasificarse como rentas de trabajo, tienen el mismo tratamiento tributario que los salarios como lo señala el parágrafo segundo del mismo artículo 103:

«Las compensaciones recibidas por el trabajo asociado cooperativo están gravadas con el impuesto a la renta y complementarios en los mismos términos, condiciones y excepciones establecidos en el Estatuto Tributario para las rentas exentas de trabajo provenientes de la relación laboral asalariada.»

En consecuencia, si la compensación recibida por el trabajador no clasifica como renta de trabajo no podrá dársele el tratamiento de renta exenta en la parte que considera el artículo 206 del estatuto tributario:

«El veinticinco por ciento (25%) del valor total de los pagos laborales, limitada mensualmente a doscientas cuarenta (240) UVT. El cálculo de esta renta exenta se efectuará una vez se detraiga del valor total de los pagos laborales recibidos por el trabajador, los ingresos no constitutivos de renta, las deducciones y las demás rentas exentas diferentes a la establecida en el presente numeral.»

Es decir que tanto los salarios como las compensaciones por trabajo asociado están exentas del impuesto a la renta en un 25%, sometidos al límite de 240 Uvt, por un lado, y al límite general que impone el artículo 336 del estatuto tributario respecto a la cédula general que incluye las rentas de trabajo.

Rentas de trabajo exentas

Gastos de representación como renta de trabajo.

El artículo 103 del estatuto tributario clasifica los gastos de representación que recibe una persona natural como una renta de trabajo.

La norma no diferencia estos gastos de representación, de manera que cualquiera sea el pago, y quien quiera que sea el beneficiario del gasto de representación, se clasificará como renta de trabajo.

Esta precisión resulta pertinente en la medida en que algunos gastos de representación tienen un tratamiento especial respecto a la excepción en el impuesto a la renta, como lo señala el artículo 206 del estatuto tributario:

En el caso de los Magistrados de los Tribunales, sus Fiscales y Procuradores Judiciales, se considerará como gastos de representación exentos un porcentaje equivalente al cincuenta por ciento (50%) de su salario.

Para los Jueces de la República el porcentaje exento será del veinticinco por ciento (25%) sobre su salario.

Los gastos de representación de los rectores y profesores de universidades públicas, los cuales no podrán exceder del cincuenta (50%) de su salario.

Recordemos que el artículo 336 del estatuto tributario impone una limitación al monto máximo de las rentas exentas que se pueden imputar a la cédula general:

«Al valor resultante podrán restarse todas las rentas exentas y las deducciones especiales imputables a esta cédula, siempre que no excedan el cuarenta (40%) del resultado del numeral anterior, que en todo caso no puede exceder de cinco mil cuarenta (5.040) UVT.»

Esto no significa que la exención en los gastos de representación desaparezca, sino que deben sujetarse a esos límites generales, lo que significa aplicar dos límites: el particular señalado en el artículo 206 y el general señalado en el artículo 336 del estatuto tributario.

Honorarios como rentas de trabajo.

Los honorarios que reciba una persona natural por contraprestación de sus servicios personales constituyen una renta de trabajo de acuerdo al artículo 103 del estatuto tributario.

Al clasificarse como renta de trabajo, los honorarios gozan de la exención del impuesto a la renta que contempla el artículo 206 del estatuto tributario, con unas condiciones muy especiales:

«La exención prevista en el numeral 10 también procede en relación con los honorarios percibidos por personas naturales que presten servicios y que contraten o vinculen por un término inferior a noventa (90) días continuos o discontinuos menos de dos (2) trabajadores o contratistas asociados a la actividad.»

El 25% de los honorarios constituyen renta exenta si el contribuyente persona natural cumple dos condiciones:

  1. Contrató un solo empleado.
  2. Lo contrató por menos de 90 días en el respectivo año gravable.

Si el contribuyente contrató dos o más empleados no se beneficia de la exención del 25% de sus honorarios, y tampoco se beneficia si sólo contrató a un trabajador pero lo hizo por un término igual o superior a 90 días.

Al igual que las otras rentas exentas, esta estará sometida a límite general que impone el artículo 336 del estatuto tributario.

Rentas de trabajo en el impuesto a la renta de las personas naturales.

Las rentas de trabajo están gravadas con el impuesto a la renta, y en caso que la persona que las obtenga esté obligada a declarar renta, debe declararlas y pagar los impuestos que resulten.

Personas naturales que deben declarar renta

El artículo 330 del estatuto tributario establece una determinación cedular del impuesto a la renta en las personas naturales, estableciendo tres cédulas, y las rentas de trabajo se declaran dentro de la cédula llamada Rentas de trabajo, de capital y no laborales, denominada como cédula general por el artículo 335 del estatuto tributario.

En el pasado (ley 1819 de 2016), se consideraba que los honorarios, a pesar de constituir una renta de trabajo en los términos del artículo 103 del estatuto tributario, no siempre se incluían en la cédula de rentas de trabajo, debido a la siguiente condición:

«Los honorarios percibidos por las personas naturales que presten servicios y que contraten o vinculen por al menos noventa (90) días continuos o discontinuos, dos (2) o más trabajadores o contratistas asociados a la actividad, serán ingresos de la cédula de rentas no laborales. En este caso, ningún ingreso por honorario podrá ser incluido en la cédula de rentas de trabajo.»

Lo anterior despareció y existe una sola cédula que incluye todas las rentas de trabajo, con tratamientos especiales en ciertas rentas exentas de trabajo como se explicó líneas atrás.

Rentas de trabajo obtenidas en el exterior.

Las rentas de trabajo que un trabajador colombiano obtenga en el exterior, pueden estar sujetas al mismo tratamiento tributario aplicable a las rentas obtenidas en Colombia.

Esto depende de si el trabajador para efectos tributarios es residente fiscal, pues de ser así, el trabajador debe declarar y tributar sobre las rentas obtenidas en el exterior.

Residencia fiscal para efectos tributarios

En efecto, dice el artículo 9 del estatuto tributario que las personas naturales con residencia en el país «están sujetas al impuesto sobre la renta y complementarios en lo concerniente a sus rentas y ganancias ocasionales, tanto de fuente nacional como  de  fuente extranjera, y a su patrimonio poseído dentro  y  fuera  del país.», por lo tanto, si una persona tiene residencia en el país tendrá que declarar los ingresos laborales devengados en otro país, y naturalmente deben tributar sobre ellos.

Ahora, el artículo 206 del estatuto tributario contempla, sin especificar y establecer ningún límite o exclusión, que el 25% de los pagos laborales están exentos del impuesto a la renta, beneficio limitado a 240 Uvt mensuales, de modo que al no existir una limitación o prohibición expresa, se entiende que este beneficio opera para todos los ingresos laborales sin importar si han sido obtenidos en Colombia o en el exterior.

En consecuencia, el trabajador que declare ingresos laborales obtenidos en el exterior, puede solicitar el 25% de esos ingresos como renta exenta, observando claro está el límite legal y demás requisitos.

Ahora, si el trabajador ha pagado impuestos sobre esos ingresos en el país donde los devengó, al tenor del artículo 254 del estatuto tributario, ese impuesto pagado en el exterior se puede tratar como descuento tributario, sujeto también a los límites allí establecidos.

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