Deducción de gastos financieros

Los gastos financieros en que incurran los contribuyentes, son deducibles del impuesto de renta teniendo en cuenta los límites que establece la norma para algunos de ellos.

Sobre la deducción de intereses o gastos financieros establece el artículo 117 del estatuto tributario modificado por la ley 1819 de 2016:

«El gasto por intereses devengado a favor de terceros será deducible en la parte que no exceda la tasa más alta que se haya autorizado cobrar a los establecimientos bancarios, durante el respectivo año o período gravable, la cual será certificada anualmente por la Superintendencia Financiera.

El exceso a que se refiere el primer inciso de este artículo no podrá ser tratado como costo, ni capitalizado cuando sea el caso.»

Vemos que los intereses que se paguen a prestamistas particulares, a cualquier particular que nos cobre intereses por una financiación  (terceros dice la norma), son deducibles únicamente en la parte que no superen la tasa más alta que haya sido certificada por la superintendencia financiera.

Este punto es de especial importancia para las personas naturales que acostumbran hacer créditos a personas no autorizadas por la superintendencia financiera, las cuales suelen cobrar intereses que superan hasta el doble o más la tasa de usura, intereses que en su mayoría no podrán ser deducidos de la renta, y para las empresas que pagan financiación a los acreedores por el suministro de productos o servicios a crédito.

Además, son deducibles los intereses moratorios comerciales siempre que estos tengan relación de causalidad con la generación de renta, y siempre que no superen el límite establecido en el artículo 117 del estatuto tributario.

No son deducibles los intereses que se paguen por impuestos, contribuciones y parafiscales, así lo expresa el decreto 433 de 1999, en su artículo 30:

«Deducción de intereses corrientes y moratorios. De conformidad con lo dispuesto en el artículo 38 de la Ley 488 de 1998 y en el artículo 117 del Estatuto Tributario, los gastos de financiación ordinaria, extraordinaria o moratoria serán deducibles siempre y cuando tengan relación de causalidad con la actividad productora de renta.

De acuerdo con lo establecido por el artículo 38 de la Ley 488 de 1998 y por el artículo 115 del Estatuto Tributario, no son deducibles los intereses corrientes o moratorios pagados por impuestos, tasas, contribuciones, fiscales o parafiscales.

Tampoco es deducible la contribución establecida en los Decretos Legislativos de la Emergencia Económica de 1998, ni los intereses que se originen por su pago extemporáneo.»

Son también deducibles los intereses pagados por adquisición de vivienda, según establece el artículo 119 del estatuto tributario:

«Aunque no guarden relación de causalidad con la producción de la renta, también son deducibles los intereses que se paguen sobre préstamos para adquisición de vivienda del contribuyente, siempre que el préstamo esté garantizado con hipoteca si el acreedor no está sometido a la vigilancia del Estado, y se cumplen las demás condiciones señaladas en este artículo.»

Los intereses que se paguen a las entidades autorizadas y vigilas por la superintendencia financiara son deducibles en su totalidad, por la sencilla razón que estas entidades nunca cobrarán un interés superior al autorizado por la ley.

Adicionalmente se debe tener en cuenta las limitaciones que introdujo el artículo 118-1 del estatuto tributario con el concepto de la subcapitalización.

Consulte: ¿Qué es la subcapitalización?

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